¿Cómo manejar el Color?

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La percepción de color incluye un número importante de variables: la iluminación, la reflectividad del objeto que estamos mirando, el “mapa” de color del ojo de cada persona; todos tenemos “mapas” ligeramente diferentes, el extremo es el daltonismo en que hay una atrofia de una parte específica del color. A esto tenemos que sumar que muchos de los dispositivos que vemos hoy como las pantallas de las cámaras digitales o los monitores de las PC no reflejan sino que emiten luz, lo cual introduce una variable adicional.

Nuestro ojo percibe los colores con tres sensores primarios: rojo, verde y azul (contrario a lo que nos enseñaron, el amarillo no es un color primario). Todos los dispositivos que emiten luz, forman los millones de colores que el ojo percibe basados en estos tres colores primarios.

 

Sin embargo cada dispositivo tiene su “perfil” de color, es decir, los elementos emisores de color de un dispositivo tienen características propias del fabricante y raras veces coinciden con el balance de los tres colores primarios que utiliza otro dispositivo. Esto hace que una misma imagen pueda verse muy diferente en dos monitores o al pasar de la pantalla de la cámara a la del monitor. El ejemplo más simple es un negocio de televisores donde vemos que los monitores muestran la misma imagen pero con diferente balance de color. Si queremos tener consistencia en el procesamiento del color, el primer paso es calibrar el monitor. Existen diferentes protocolos de calibración que van desde herramientas internas en Windows o Mac OS hasta las muy sofisticadas que utilizan un espectrocolorímetro externo.

Cuando imprimimos las fotos, pasamos de utilizar el espacio RGB de pantallas, monitores, etc. a utilizar los colores de impresión: cian, magenta, amarillo y negro conocidos como CMYK. Por qué negro? Porque las tintas de impresión no producen colores “puros” y por tanto no es posible obtener un negro profundo. Es necesario reforzarlo con tinta de color negro. Además hay partes de la imagen que son negras y tanto desde el punto de vista de costos como desde la calidad de la imagen, no tendría sentido usar 3 tintas de color pudiendo utilizar una sola de color negro para lograr la misma tonalidad.

 

Existen otros espacios de color como el HSB o el L a* b*. Muchos usuarios de Photoshop, Corel, Illustrator, etc. están familiarizados con ellos o al menos los han visto como opciones. Estos espacios son mas complejos y requieren de un conocimiento mas profundo de la teoría de color para su manejo. El espacio L a* b* es el sistema de referencia de todos los demás espacios de color y ofrece herramientas ventajosas para trabajar correcciones de color, nitidez, saturación, etc. Es recomendable sin embargo documentarse bien antes de acometer tareas en L a* b*.

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